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Corazon de Leon

Una película enana. Crítica “Corazón de León”

Por Rolando Gallego / Reseñas, Sin categoría / 18-08-2013

Crítica por: Rolando Gallego // @rolandogallego

“Corazón de León” (Argentina, 2013) de Marcos Carnevale, con Guillermo Francella y Julieta Díaz, es un filme que llega al menos 20 años después a los cines de lo que tendría que haberse arribado. Carnevale es un especialista en realizar cintas con personajes afectados por alguna discapacidad (síndrome de Down, vejez, sordera, etc.) y en sus últimas realizaciones esto se ha potenciado.

En el caso de “Corazón…” toma el enanismo pero de una manera superficial y contradictoria. León, el protagonista, es un enano, separado, millonario y canchero, que tiene miles de citas con todas las mujeres que quiere.

Fortuitamente, o no, encuentra el celular de Ivana (Díaz) y la llama para avisarle que él lo tiene. Se citan. Llega él. Ella se sorprende. Comienzan a verse.  Hasta ahí todos los tópicos y clichés de las comedias románticas más tradicionales.

Ivana supuestamente cuando está con él se siente en las nubes (no por nada el primer encuentro termina en una “tirada” de paracaídas), pero comienza a sentirse molesta por la mirada de los otros sobre ella y su “amor”. Y ahí es donde la película atrasa y se contradice. En ocasiones levanta la bandera de defensa para las personas que poseen esta anomalía y en otras oportunidades recarga con burlas inentendibles sobre la misma.

Es que como con la obesidad, enfermedad en la que se cree que “el gordo/a es feliz” acá con León pasa lo mismo. Todos creen que él es feliz. Se ha armado un mundo y una coraza para salir a la realidad tan grande que cuando es rechazado por Ivana se deprime.

Esto mismo pasaba también en un filme anterior del realizador, “Anita” (Argentina, 2009), donde una joven con síndrome de Down quedaba sola en la calle luego que su madre muriera en la explosión de la voladura de la AMIA. En una primera etapa la película muestra a Anita tratando de superarse en la ciudad y luego una Anita dependiente total de todo el mundo que llega a hacer sus “necesidades” encima.

En “Corazón…” pasa lo mismo. León se cree superado, malhablado, canchero, pero en el fondo le duele su condición y mucho, y no lo manifiesta. En un momento el hijo (interpretado por el hijo de Francella real) le pregunta sobre este punto: “¿Qué te duele?” y él le responde “El cuello”(de mirar hacia arriba).

Por momentos recibe con gracia un insulto hacia el ex de Ivana “MATALO ENANO”, pero después salta en paracaídas o vuela en parapente por el Corcovado. El cielo es su sueño. Llegar hasta allí con su metro treinta y seis de altura sería su realización.

En ese deambular entre la miseria y el regodearse de una anomalía es en donde el filme hace agua, porque nada se puede decir de los rubros técnicos (aunque el efecto del Francella enano por momentos no está bien logrado), de las actuaciones, de la dirección (una logradísima escena inicial, dinámica, con pantalla dividida, y gran diálogo –Hola ¿CASA?-) y de la producción.

“Corazón de León” es una cinta sólo para amantes de Francella y que sin prejuicios se quieran acercar a la problemática del enanismo, aunque si es por esto último bien pueden revisar películas como “De eso no se habla”(Argentina, 1993) de María Luisa Bemberg, “Con solo mirarte” (USA, 2000) de Rodrigo García, o en plan comedia “Chiquito pero peligroso” (USA, 2006) de los Wayans, menos ambiciosas y que tratan la misma temática sin prejuicios ni contradicciones.

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